Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,
. Resalta cómo la juventud confía en sus certezas.
mientras que la experiencia nos enseña a aceptar la incertidumbre y el cambio constante en la vida.
Al crecer, nos damos cuenta de que la sabiduría no es acumular certezas, sino convivir con las dudas.
La incertidumbre es constante: La vida no se detiene para confirmarnos nada; las preguntas cambian inesperadamente.
Aceptar el cambio: La vida exige adaptación, lo que nos lleva a equivocarnos "mejor" con el tiempo.
Esto es un llamado a la humildad intelectual y a entender que el aprendizaje es continuo, algo muy bien plasmado en el haiku de Mario Benedetti.
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