Todas las instrucciones nacionales de iglesias, sean judías, cristianas o turcas, me parecen a mí no más que invenciones humanas, creadas para asustar y esclavizar a la humanidad, y monopolizar el poder y las ganancias.
Y he adoptado esta ‘creencia’ de ‘no creer’ porque me parece que es una de las mejores herramientas de manipulación jamás creadas para ejercer control y dirigir a las masas en pos de sus intereses!
5 Razones De Peso Para Rechazar La Religión
La religión fue creada por el hombre (que no por la mujer) tomando como base una determinada figura histórica destacada en su tiempo (Jesús de Nazaret), y manipulando cualquiera de los posibles hechos y de sus posibles mensajes, con el fin de ejercer poder y control sobre las masas dirigiéndolas así a su antojo y conveniencia!.
Es una de las mejores herramientas jamás inventadas de coacción y condicionamiento, porque la conciencia humana tiende hacia la superstición en base al desconocimiento. Y por supuesto supongo que la mayoría también anhelamos la vida eterna que promete, y no cualquier vida, sino la mejor vida posible según lo que conocemos, con lo cual entra en liza lo de la salvación que nos libre de todos nuestros pecados morales.
Sus manipulaciones utilizan los anhelos de comprensión del ser humano y su miedo a lo desconocido!.
En palabras de James Randi:
«Considere esto: un hombre cree (más allá de cualquier duda) que su dios es el único dios, es omnipotente y omnisciente, se ha creado a sí mismo y al universo entero que lo rodea, y es caprichoso, celoso, vengativo y violento. El mismo dios ofrece al hombre una alternativa entre arder en agonía eterna en un infierno con una precisa definición, o vivir para siempre en una variedad de paraísos, algunos de los cuales incluyen calles de oro y otros una amplia provisión de deleites virginales. ¿Hay alguna elección? ¿El hombre dejará de cumplir alguna de las órdenes o los caprichos de esta deidad? ¿Cómo podemos dudar que la religión es un sistema compulsivo que controla completamente a sus adherentes? Es una tiranía, una trampa, un desastre de tamaño y alcance infinitos. No quiero nada de eso.»
El rechazo a otras posturas y creencias es una de las características de la religión, porque aceptarlas como posibles o válidas sembraría dudas sobre sus planteamientos y menoscabaría de esta forma su poder e influencia.
Solo hay un dios verdadero, y ese es el mío, solo hay una absoluta verdad y es la que mi dios establece, proclaman.
Esta postura fomenta el odio, la intolerancia y el enfrentamiento hacia quienes no profesen las mismas creencias!.
Creo que no hace falta que cite las multitud de aberraciones practicadas y todos los crímenes cometidos a lo largo de la historia en el nombre de la religión y de dios, los que todavía se siguen cometiendo en la actualidad, y los que se cometerán en el futuro.
en España los religiosos también son ciertamente intolerantes con las personas que, como yo, no profesan ninguna otra religión o creencia de su clase, tildándonos de herejes o de embajadores del diablo, de gente merecedora del infierno y de todas sus absurdas condenas.
Cuando se den cuenta de que la irrespetuosa estrategia del miedo y la coacción solo funciona con sus acólitos, dejaré de sonreírme en su cara, mientras tanto que sigan buscando milagros.
Si desean obtener respeto que empiecen por respetar.
La religión no te hace más fuerte y mucho menos más libre, ni te garantiza vivir mejor aunque así te lo parezca, sino más bien todo lo contrario.
La religión te hace más débil y dependiente porque dejas de enfrentarte a los hechos tal y como son, con lo cual reniegas de aceptarlos, lo que te generará no pocas contradicciones además de bastante sufrimiento. Y por ende tus decisiones ya no dependerán de ti, sino que irán en función de lo que ellos te impongan, pretendiendo que cumplas con una lista sin fin de restricciones a tu libertad.
Todas estas imposiciones bajo amenaza de purgatorios y castigos divinos, no son más que un método de control que coarta tu libre albedrío y refuerza tu dependencia apoyándose en tus miedos.
No creo en la religión como medio imprescindible o estímulo para que la gente sea ‘buena’, ni tan siquiera la considero como necesaria, más bien la veo como un impedimento y una contaminación de lo que realmente podríamos conseguir de no existir sus intencionadas manipulaciones.
Cierto es que no todo es negativo y también han aportado y aportan cosas positivas, pero lo que yo digo es que no creo necesario tener que seguir a ninguna religión para hacer las mismas cosas, o incluso mejores, ya que considero que las más destacadas virtudes del ser humano se alcanzan a través de la sabiduría, en forma de conocimiento y cultura, y no a través de la imposición, el inmovilismo, la ignorancia, el recelo o el miedo.
Y además también creo que cualidades como la colaboración y la generosidad son inherentes al ser humano, porque me parecen dos grandes estrategias que han proporcionado a nuestros antepasados mayores oportunidades de supervivencia. El hecho de que estemos aquí, a pesar de todas las estupideces cometidas, es una buena prueba de ello.
No hace mucho que mantuve una conversación con alguien que se considera a sí mismo católico no practicante (de los que yo llamo irónicamente ‘a la carta’) acerca del mensaje que promueve la película La vida de Pi.
En esta película, que ciertamente recomiendo, un náufrago cuenta la historia de su naufragio y su lucha por la supervivencia en alta mar haciendo uso de metáforas, sustituyendo las supuestas figuras humanas por las de animales, con el también supuesto fin de que los crueles hechos que tuvieron lugar sean más asimilables.
Al final el desenlace de la historia es el que es y la pregunta que se plantea es: ¿tú que prefieres escuchar, la historia amable o la cruda realidad?, o lo que es lo mismo, ¿prefieres la visión religiosa o la vida real?
Creo que ya sabes cual es mi respuesta.
Adoptando una religión vivirás ahogándote constantemente en un mar de dudas y contradicciones por las incongruencias entre lo que ellos te dicen y lo que tu razón te sugiere.
Ante cualquier pregunta o reproche, ellos argumentarán que sus planteamientos no son demostrables o cuestionables porque provienen de una fuente que está muy por encima de nosotros, y la cual no podemos comprender porque su magnificencia y sus designios escapan a nuestras capacidades: «la palabra de Dios es la verdad universal y no puede ponerse en duda».
Con sus axiomas la religión trata de cubrir huecos en cuanto a lo que desconocemos o simplemente tememos, tan solo para generar agujeros todavía mayores.
Esta estrategia le funcionó bastante bien en épocas pasadas donde la ignorancia y la superstición predominaban, pero con el avance actual del conocimiento y el acceso que todos tenemos a él, el chollo se les está acabando.
Me resulta muy curioso comprobar como los dirigentes de las instituciones religiosas han de ir modificando sus rígidos planteamientos y estructuras para adaptarse (lo imprescindible) a la época actual, con el fin de mantener su cuota de poder e influencia, y evitar convertirse en poco más que una secta de adoradores de la inconsciencia.
La fe como forma de aceptar y adoptar creencias y convicciones no comprobables es irracional en sí misma, y entra en conflicto directo con lo que supone y plantea el método científico, donde ha de producirse una observación empírica verificable y neutral para aceptar una prueba o evidencia como válida.
La ciencia también busca la comprensión y las verdades básicas sobre el origen y el funcionamiento del universo, pero es una búsqueda que está sujeta a corrección, a revisión, ajuste, o incluso rechazo, en caso de que se presenten evidencias que entran en conflicto o son mejores.
Las supuestas verdades religiosas son inamovibles e incuestionables, creo que ya he explicado con anterioridad el por qué.
No me parece casualidad sino causalidad que cuanto más se acerca una persona hacia la ciencia, más se aleja de la religión.
Y a pesar de que existan figuras científicas que aún se empeñan en reconciliar ambas posturas, mi opinión es que, aunque compartan algunos de sus objetivos, están en polos opuestos y son absolutamente irreconciliables, y por consiguiente, toca elegir.
Yo soy claramente partidario del camino y del método que propone la ciencia, porque creo que es la dirección que debemos seguir y la herramienta que hemos de utilizar para avanzar en nuestro desarrollo como especie, explorando y explotando de esta forma todas nuestras capacidades.
Opino que la religión, con todos sus retrógrados y rígidos planteamientos, y toda su moralidad discriminatoria y trasnochada, se presenta como un obstáculo para el desarrollo, el progreso y el avance de las sociedades humanas, porque no solo coarta la libertad individual sino también la libertad de pensamiento, que es el motor del conocimiento científico.
Han sido siglos de restricciones al avance de éste conocimiento, impuestas en muchas ocasiones de una manera salvaje y brutal, y lo peor de todo es que todavía siguen haciéndolo.
La religión nos inmoviliza anclándonos al pasado, y no hace más que poner trabas y obstáculos al avance y al desarrollo de los pueblos, muchas veces yendo en contra de su bienestar, oponiéndose de forma constante y cínica hacia cualquier forma de libertad de elección en todo lo relacionado con la familia, la sexualidad o la medicina, por poner algunos ejemplos.
Quizá deberíamos preguntarnos de que lado está la verdadera civilización.
A todo esto pienso que el ser humano desperdicia sus capacidades dejándose dominar por la superstición y el miedo, y negándose a aceptar la realidad con todo lo que eso conlleva.

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